Dirección Empresarial

Reflexiones sobre «Los 4 Acuerdos» y su impacto cultural (2/5)

Esperando que la lectura anterior haya sido interesante, y te haya generado alguna reflexión, ya sea en la parte empresarial o familiar, quiero continuar con el análisis del Primer Acuerdo: “Sé impecable con tus palabras”. Uno de los elementos mas potentes que tenemos para impactar a una persona es el lenguaje hablado; lo que decimos, la manera en que lo decimos y el momento en que lo decimos tiene un impacto importante en cualquier persona, sin importar su edad. Obviamente, hay quienes son mas susceptibles a las palabras y reaccionan en función de su contexto individual.

El poder de las palabras es grandioso, pero puede ser utilizado para manipular a las personas, cuando le damos cierta información que nos permite sacar ventaja de una situación o momento, aprovechando alguna vulnerabilidad de nuestro interlocutor; también podemos dañar con nuestro lenguaje, hablando mal de alguien o haciéndole sentir de menos valor, o al utilizar un lenguaje despectivo que impacta en la mente de las personas. Un ejemplo del que muchas veces no somos conscientes, es cuando a alguien le decimos “no sirves para nada”, “eres un inútil”, estamos enviando un mensaje que minimiza el valor y la confianza de las personas. Desafortunadamente, este tipo de mensajes se dan en un entorno de molestia de parte de quien envía el mensaje. Finalmente, otro impacto que tenemos en las personas se genera cuando juzgamos a alguien y lo afirmamos en palabras; el uso de adjetivos calificativos hacia una persona puede generar un daño importante en la confianza de quien recibe estos comentarios.

Es importante aprender a usar el lenguaje de manera positiva buscando, incluso en condiciones complejas, usar las palabras adecuadas para describir situaciones o desempeños, y no usarlas para clasificar o señalar a personas.

Desde la perspectiva personal, la forma en que nos comunicamos con la familia, los amigos, e incluso con nosotros mismos, genera respuestas hacia el lenguaje usado. Hablar o pensar mal de nosotros mismos (estoy gordo, nada me sale bien) son mensajes que generan imágenes negativas y condicionan ciertos pensamientos repetitivos; por otro lado, “estoy dando mi mayor esfuerzo”, “estoy cuidando mi alimentación”, son mensajes positivos que nos refuerzan aspectos de mejora en hábitos o conductas valiosas, que nos llevan a conversaciones positivas.

En la perspectiva organizacional, el lenguaje ayuda a construir una cultura laboral sana al evitar comentarios negativos (chismes, crítica destructiva, entre otros). Cuidar lo que decimos y como lo decimos, ser comunicadores conscientes ayuda a generar realidades favorables, donde con un lenguaje positivo podemos ayudar a generar confianza y colaboración en el equipo de trabajo. Finalmente, el uso correcto de las palabras, con el mensaje adecuado genera reputación personal y profesional.

Este primer acuerdo, que se basa en el reconocimiento de la necesidad de mejorar aspectos relacionados con la forma de vivir, nos ayuda a generar un entorno de confianza al ser conscientes del poder que tenemos a través de las palabras.

¿Puede ser útil en tus relaciones personales, familiares y laborales?, ¿crees que ser consciente de esto te puede ayudar a entender mejor a otras personas cuando hablan contigo y no son conscientes del poder que tienen a través de las palabras? Creo que es una reflexión importante para fortalecer la comunicación personal y profesional. Nos leemos pronto con el segundo acuerdo “No tomes nada personal”.

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