
Como resultado de la famosa cuarentena, y la obligación de mantener cerradas las puertas los negocios considerados no esenciales, muchos clientes hemos manifestado ciertos cambios en nuestra manera de percibir la necesidad de comprar.
El hecho de experimentar el uso de whatsapp para comprar, o navegar y realizar compras en paginas de comercio electrónico, así como la necesidad de comunicarte con otras personas mediante diferentes plataformas tecnológicas, han despertado consciencia en muchos clientes de aspectos que ahora son importantes al momento de seleccionar un proveedor. Yo experimenté como nunca con la compra en línea (online) y la recepción de los pedidos en mi casa, en un tiempo de entrega bastante decente, digamos una semana máximo. En aquellos productos no indispensables donde es posible esperar, esto es un buen tiempo de respuesta, mas no así en otros donde la necesidad de tener el producto en menor tiempo es alta.
Después de que se inició la apertura gradual, resulta que debo hacer colar para ingresar a un negocio, me debo desinfectar las manos y los pies además de usar cubre-bocas. Estos ya son cambios a los que el cliente se enfrentará y se puede plantear la pregunta: ¿realmente necesito salir a comprar este producto?. Si su respuesta es no, y lo puede recibir en su domicilio, mas vale que vayamos buscando la manera de ofrecer ese servicio ya que en el mundo digital hay miles de empresas que lo pueden hacer.
¿Has pensado que cambios sufrió tu consumidor, que pueda afectar tu proceso de venta? Te invito a reflexionar sobre ellos.
